Pintura al fresco de José Arija (Edificio ABC, Madrid)

Torre de Marfil

Siempre dices que salga,

pero ¡me aburro tanto por ahí fuera!

Nadie me entiende ni

yo entiendo a nadie.

¿No hay, acaso, paredes

de palabras, de ideas,

que separan las mentes

como un telón de acero?

Pues siempre me doy maña

de estar al otro lado

de donde esté cualquiera que me hable.

Como muy a la orilla del gran río

en cuyo fondo bullen

las palabras gastadas de los otros,

de los hombres ajenos;

de los mundos que no pueden ser míos,

de los mundos

que me llenan el alma de tristeza

y hacen que, si algún día se me ocurre

salir de mi escondrijo,

lo pase rematadamente mal.

Déjame que me pudra, tan tranquila, en mi torre.

Creo que no tengo arreglo.