René Magritte, El arte de la conversación

LAS NUBES DEL ALMA

Atraviesan las puertas de marfil o de cuerno

y derraman su carga

de delicadas gotas incorpóreas

sobre el que está dormido;

como lluvia de fuego o de cenizas,

de tormenta o de oro.

Recorren ese cielo, esa otra vida

que vivimos de noche

hasta que la llegada de los rayos

de un nuevo amanecer los desparrama.

Cuando nos despertamos,

los sueños aparecen absurdos y dispersos:

fueron hechos jirones

por los dedos de rosa de la aurora.

Aunque ya no entendamos su mensaje,

 creemos a pies juntillas

que nos hablan en clave de un misterio,

de una ciencia secreta

que podría desvelarnos la existencia

de otro mundo sin tiempo ni dolor.

Por eso, como el gato que deshace un ovillo

con sus pequeñas garras afiladas,

revolvemos nosotros sin descanso

 la delicada trama de sus hilos,

pero sin lograr nunca

esa sabiduría que anhela nuestra alma.