GRAN GUERRA

Fuimos nosotros, sí, los que rompimos

los muros que guardaban nuestra patria

para que entrar pudiera

el colosal regalo de Minerva.

 Exhaustos lo arrastraron cuesta arriba

los hombres obcecados.

 Cantaban las muchachas y los niños

la nueva era de ciencia y de progreso.

No veían, a causa de la  niebla

que cegaba sus ojos de mortales,

lo que los inmortales preparaban

por medio de ese don.

No vieron las llanuras encharcadas de sangre,

los pueblos reducidos a cenizas,

violadas las mujeres, y los niños famélicos o muertos.

No vieron a los dioses devorando

la delicada carne de sus héroes.

No sabían lo que hacían.

HOSPITAL ALEMÁN PARA PERROS MENSAJEROS