Paradiso, canto XXXI, Dante y Beatriz ven a Dios. Gustav Doré

Compromiso

 

¡Qué hermoso es cuando hay sueño

dormir bien... y roncar como un sochantre...

y comer... y engordar...! ¡y qué fortuna

que esto sólo no baste!

Bécquer: RIMA LXVII

Si no fuera porque veo

por las rendijas del  alma

el oro del dios brillando

en lo profundo,

cómo me atiborraría

en  las fiestas y jaranas,

de los bienes ilusorios

de este mundo.

Náufrago entre amargas olas,

contemplo en mi fantasía ,

“sus fiestas y sus locuras”

alejarse,  

como en el sueño de Tántalo

las manzanas más hermosas

y los puros hontanares,

 de mi alcance.

Por una vaga esperanza

sigo caminos confusos,

errática y laberíntica,

sin que acierte

ni en este mundo ni en otros,

a encontrar lo que deseo,

lo que mi corazón pide

con voz fuerte.

 Como la pesada piedra

corre sin freno  a estrellarse

acelerando su ruina,

de tal suerte

siento que pasa mi vida,

sin que yo comprenda nada,

galopando hacia  los mares

de la muerte.

 

 

El Orinoco