Jan Cousin: Rapto de Europa

Villancico

¿Dime dónde están ahora

los ojos que yo más quiero?

Si no me miran, me muero.

Es el amor de mi vida

como el agua saltadora

que brota murmuradora

de la honda fuente encendida

en mi corazón. Dormida

parece un bello lucero.

Si no me miran, me muero.

Río  de manso latido,

que entre flores se desliza

y en blandos musgos suaviza

el cantar estremecido

de su pecho malherido,

como el del tierno jilguero.

Si no me miran, me muero.

Pero con fiero mugido

brama en las selvas sonoras

cuando sus trampas traidoras

oponen al toro río

los peñascos del olvido

y las heladas de enero.

Si no me miran, me muero

Ni con la afilada hoja

de una espada se pudiera

partir en dos su carrera,

va por donde se le antoja

y nunca su paso afloja:

quiere llegar el primero.

Si no me miran, me muero.

Corre a mezclar la dulzura

de su linfa sonriente

con la  soledad doliente 

de tu salada amargura.

Hacia su muerte segura

va ligero.

Si no me miran, me muero.