John William Waterhouse

Canto de sirena

Sé que tengo mala fama

entre la gente de  mar,

que ya nadie tuerce el rumbo

del barco para escuchar

mis delicadas canciones

llenas de espuma y de sal.

 

No hagas caso tú

del agua que suena,

que no soy sirena.

 

 

Dicen que soy sirena porque tengo

el cuerpo de cristal,

porque  en el fondo de mis ojos miran

los abismos brillar,

porque mis brazos de algas aprisionan

a los hombres que nunca volverán.

 

Marinero lindo,

deja que te quiera

no me tengas miedo,

que no soy sirena

 

Súbete a mi espalda

de plata y coral

para que te lleve

conmigo a cantar.

 Al arrullo suave del vaivén sonoro,

que las olas traen desde lo profundo,

entre el agua clara y la arena de oro

te daré los besos más dulces del mundo.

Max Klinger